Cada inicio de año trae consigo una sensación de reinicio.
Nuevas metas, nuevas intenciones, nuevos acuerdos. Y en muchas casas, también surge una pregunta silenciosa:
¿Qué hacemos con las pantallas este año?
No como una lista de reglas rígidas ni como un propósito perfecto, sino como una inquietud real: queremos hacerlo mejor, pero no siempre sabemos cómo.
Y quizá el primer paso no sea agregar más controles, más apps o más restricciones.
Quizá el primer paso sea recordar lo esencial.
- Ninguna app sustituye a una mamá o un papá presente.
- Ningún control parental reemplaza la conexión emocional.
Más que reglas, vínculos
Hablar de “reglas digitales” puede sonar a horarios, bloqueos o límites técnicos. Y sí, todo eso puede ayudar. Pero la crianza digital va mucho más allá de lo que se configura en un dispositivo.
Tiene que ver con:
cómo conversamos sobre lo que ven,
cómo reaccionamos cuando se equivocan,
qué tanto espacio damos para preguntar,
y qué tan disponibles estamos para escuchar sin juzgar.
Porque cuando hay vínculo, las reglas se entienden mejor.
Y cuando hay confianza, los límites se respetan más.
Un año para conversar más
La vida digital de nuestros hijos no necesita discursos largos ni advertencias constantes. Necesita conversaciones pequeñas, frecuentes y honestas.
Preguntas simples como:
“¿Qué es lo que más te gusta de esa app?”
“¿Hay algo que te haya incomodado últimamente?”
“¿Qué harías si alguien te pidiera algo que no te hace sentir bien?”
No buscan controlar, buscan acompañar.
Y acompañar es estar disponibles incluso cuando no tenemos todas las respuestas.
Acompañar en lo digital también nos invita a mirarnos
Este nuevo año puede ser una oportunidad para mirar nuestras propias prácticas:
cómo usamos el celular, cómo gestionamos el tiempo en pantalla, cómo reaccionamos cuando estamos cansados o saturados.
Nuestros hijos no aprenden solo de lo que les decimos, sino de lo que ven.
La coherencia no es perfección, es conciencia.
En screenagers queremos caminar contigo
En 2026, nuestro deseo es seguir acompañándote a construir vínculos más fuertes, conversaciones más abiertas y una crianza digital más consciente.
No desde el miedo.
No desde la culpa.
Sino desde la información, el amor y la presencia.
Gracias por estar aquí.
Gracias por elegir mirar, entender y actuar con más conciencia.
Gracias por recordar que, incluso en lo digital, la conexión más importante sigue siendo humana.
Por Psic. Ana Villafañe





