¿De verdad creemos que es casualidad?
Quiero que por un momento te detengas y te preguntes algo incómodo:
¿de verdad crees que los trends que se vuelven virales son casualidad? ¿De verdad crees que son espontáneos? ¿De verdad crees que millones de adolescentes, al mismo tiempo, “deciden” hacer lo mismo porque sí?
No. Detrás hay estudio. Mucho estudio.
Han estudiado a nuestros hij@s mejor que nosotros
La inteligencia artificial y las grandes plataformas han estudiado:
- La necesidad humana de reconocimiento.
- La psicología de masas.
- La vulnerabilidad de la adolescencia.
- La crisis de identidad.
- El miedo a no pertenecer.
- El vacío afectivo.
- La inseguridad corporal.
- La necesidad de validación.
Saben exactamente qué tocar, cuándo hacerlo y cómo activar esas emociones con precisión quirúrgica.
Psicología de masas + algoritmo = manipulación perfecta
Cuando estamos en grupo actuamos distinto que cuando estamos solos. Eso no es nuevo. Lo nuevo es que ahora el “grupo” es global, y el empujón lo da un algoritmo.
Un trend aparece, miles lo replican y millones lo imitan. En poco tiempo parece que todo el mundo está haciendo lo mismo. Y en ese escenario nadie quiere quedarse fuera, porque quedarse fuera muchas veces duele más que cuestionar.
Los therians… ¿moda o síntoma?
Un trend que explotó recientemente muestra a adolescentes identificándose con animales. Y aquí viene la parte que me da piel chinita.
La adolescencia es una etapa de crisis de identidad, y eso es completamente normal.
Pero en un mundo donde:
- Todo se compara.
- Todo se expone.
- Todo se mide en likes.
- Todo se juzga.
Identificarse con algo que no juzga, que no compite, que no critica y que parece ofrecer aceptación incondicional puede sentirse como un refugio.
¿Casualidad?
¿O un movimiento que entendió perfectamente la herida?
No estoy invalidando casos reales que necesiten acompañamiento. Pero una cosa es un proceso individual y otra muy distinta es una moda masiva amplificada por algoritmos que saben exactamente dónde duele.
“Haz tu caricatura con IA”, “Get ready with me”, “Cuerpo perfecto en 30 días”
Si observamos con atención, muchos trends tocan algo profundo: la imagen corporal, el reconocimiento, la identidad, la validación y la pertenencia.
Mientras juegan y participan en estas dinámicas, muchos adolescentes están regalando su rostro, su voz, sus datos y su huella digital. Lo hacen felices, sin darse cuenta de que detrás hay sistemas aprendiendo de ellos constantemente.
Una mano invisible moviendo hilos
A veces lo veo como si hubiera una mano arriba, moviendo a la sociedad como si fuéramos títeres.
Y lo más fuerte es esto: no lo notamos.
Creemos que elegimos. Creemos que decidimos. Creemos que es simplemente “lo que se puso de moda”. Pero alguien diseñó esa moda, alguien la empujó, alguien la amplificó.
Cuando algo se vuelve viral, siempre hay alguien ganando. Y muchas veces no somos nosotros, los usuarios que consumimos la tecnología.
El vacío que el algoritmo sabe llenar
Cuando un adolescente no se siente suficiente, no sabe bien quién es, busca pertenecer, tiene miedo de crecer o siente que no encaja, el algoritmo también lo percibe.
Y entonces le ofrece algo que parece conectar perfectamente con lo que está sintiendo. No necesariamente porque quiera ayudar, sino porque quiere enganchar. Y un joven confundido suele ser más fácil de enganchar que uno que tiene seguridad y criterio.
Lo verdaderamente peligroso
Lo verdaderamente peligroso no es el trend, ni la inteligencia artificial, ni siquiera la red social en sí misma.
Lo complejo es que cada vez nos cuesta más distinguir qué es orgánico, qué es manipulado, qué está amplificado y qué fue diseñado específicamente para provocar una reacción.
Mientras tanto, nuestros hij@s están construyendo su identidad en ese escenario.
La pregunta que incomoda
¿Estamos educando a nuestros hij@s para pensar?
¿O solo para consumir?
La inteligencia artificial no va a desaparecer. Los trends no van a parar. Y las dinámicas de manipulación digital tampoco van a disminuir.
Pero el criterio sí puede fortalecerse.
Y ese criterio no lo construye un algoritmo. Lo construye una casa que conversa, un adulto que explica y un papá o mamá que no se queda dormido frente a lo que está pasando.
Donde empieza todo
La próxima vez que veas un trend, pregúntate algo sencillo: ¿Quién gana con esto?
Y después pregúntale a tu hij@: “¿Por qué crees que esto se puso de moda?”
Ahí empieza todo.
Por Psic. Ana Villafañe





